Historia Del Hércules Cf
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El Hércules Club de Fútbol fue inscrito oficialmente como Club en 1922. Vicente Pastor Alfosea fue su fundador. En 1935 el club debutó en la Primera división española.
El Hércules de los años 1970 era un equipo aguerrido y difícil de superar. En la temporada 1974-75 los alicantinos disfrutaron de su mejor época futbolística, alcanzando la 5ª posición en la primera temporada después de ascender, superando a equipos como Atlético de Madrid (6º), Betis (9º), Athletic Bilbao (10º) o Valencia (12º).
Este Hércules podría haber entrado en zona europea si no hubiese sido por la diferencia de goles respecto al 4º clasificado, la Real Sociedad.
En la siguiente temporada (1975-76) los herculanos volvieron a sorprender, convirtiéndose en el 6º mejor equipo de España, perdiendo sólo un partido como local y situándose por encima de equipos de la talla del Betis, Valencia, Sevilla o Zaragoza.
En las restantes temporadas (desde la 1976-77 hasta la 1979-80) el equipo se mantuvo entre los 12-15 primeros puestos.
Esta situación invitó a que el ex presidente (José Rico Pérez) apostara por la construcción de un estadio que albergara a una afición creciente (se rozaban cifras de 20.000 socios) y el Mundial de Fútbol de España 1982.
Así fue que, en el verano de 1974, con un Hércules pletórico, se inauguraba el estadio José Rico Pérez durante un partido contra el F.C. Barcelona. Fueron los mejores años del equipo alicantino.
Muchos jugadores ilustres pasaron por este Hércules de los años 1970: Humberto, Varela, Carcelén, Saccardi, Giuliano, Tigre Barrios, Aracil, Benito Joanet, Kustudic.
El entrenador del Hércules en la temporada 1976-77 fue Arsenio Iglesias.
De 2ªB a Primera: Aniceto Benito
El periplo en 2ªB tuvo dos fases que coincidieron con la decisión de la Federación Española de Fútbol de modificar el ascenso del campeón del grupo por una liguilla.
En el primer año en 2ªB fue una quimera el ascenso pues el Levante se destacó en primera posición desde el primer instante; de ese año queda el recuerdo del 2-1 frente al equipo valenciano en el Rico Pérez y los jugadores de la cantera que subieron cuando nada había que hacer.
Del segundo año quedan dos imágenes totalmente opuestas: un Rico Pérez con veinte mil almas cuando el equipo iba primero destacado, tras no haber perdido ninguno de los catorce encuentros iniciales y con buen juego.
Y otra deplorable pues el año 1990 fue para olvidar: dos victorias en toda la segunda vuelta posicionaron al equipo en una vulgar decimotercera posición. Fue en este momento donde se decidió cambiar el sistema de ascenso. En esta temporada se despidió a Orgilés de la presidencia, haciéndose cargo Manolo Albarracín.
En la temporada 1990/91, la situación se invirtió en comparación con la temporada anterior: el pésimo inicio supuso el cese fulminante de José Víctor como entrenador y la llegada de Vicente C. Campillo al banquillo; con él llegaron las victorias que colocaron al Hércules en el primer puesto de la clasificación durante un par de ocasiones, pero en el partido decisivo se perdió de forma calamitosa ante el Cartagena por 0-3 cuando faltaba sólo un punto para clasificarse para la promoción de ascenso.
En la temporada 1991/92 se crearon las bases para el ascenso: Paco López, Falagán, Parra y Cantero se incorporaron al Hércules.
El final de temporada fue decisivo: Manolo Albarracín se marchaba del club tras la enésima situación institucional y convocaba elecciones. En dichas elecciones se presentó Aniceto Benito a la presidencia tras su exitoso paso por el Benidorm. Con él llegaba al club Quique Hernández. Durante ese período el Hércules estuvo en Segunda B durante cuatro años.
En la temporada 1992/93 se logró el ansiado ascenso a Segunda División A. El juego fue espectacular en buena parte de la temporada, influyendo en ese aspecto la fenomenal racha del sanluqueño Eduardo Rodríguez y sus 36 goles.
El regreso se esperaba más tranquilo, no se buscaba el ascenso sino la consolidación en segunda. Esa temporada tiene una gran incógnita: la marcha de Rodríguez al Rayo Vallecano tras la cuarta jornada y con tres goles marcados impidió saber qué puesto hubiera alcanzado ese Hércules del 1993/94.
El equipo estuvo mal en el aspecto ofensivo durante buena parte del primer tramo de la competición. La llegada de Vorkapic y su inicio espectacular hizo renacer las esperanzas de ascenso insospechado para un recién ascendido. Al final, la presión por lograr una mejor clasificación y los problemas físicos del delantero recién llegado pusieron un pequeño poso de tensión que acabó con la presencia de Quique Hernández en el banquillo herculano.
La temporada 1994/95 era de trámite pues era más importante solventar el tema de la conversión en SAD por parte del Hércules. Eso sí, al igual que en la temporada 1991/92 se iba creando un grupo de jugadores fundamentales para el ascenso: Alfaro, Sigüenza, Pavličić aparte de los que quedaban del anterior ascenso.
El juego fue más bien irregular. A mediados de temporada, Felipe Mesones era destituido y Manolo Jiménez, el entrenador que estuvo con Aniceto en el Benidorm, era el elegido. En junio de 1995 se confirmaba la conversión en SAD.
La temporada 1995/96 fue la edición liguera en la que consiguió el ascenso prometido por Aniceto Benito.
Un inicio espectacular (ya eran primeros en la jornada undécima y con muy buenos fundamentos para soñar), una derrota como la de Mahón para bajar los humos (Bilbao B 4-1 Hércules), pequeño bajón de juego no aprovechado por los rivales y posterior racha que llevó al Hércules a ascender con tres semanas de adelanto y con el recuerdo de aquel 6-2 al Alavés.
Fue en Badajoz donde Sigüenza clavó el gol del ascenso a unos escasos diez minutos del final (0-1). El ascenso se logró de forma meritoria y con una clave clara: el trivote ofensivo (Alfaro, Rodríguez y Jankovic) lograron una racha similar de goles y no había dependencia del gol, además de la fuerte defensa.
Del cielo al infierno (De 1996 al 2005)
No iba a tardar mucho en desparecer la sonrisa del herculano tras el ascenso. A las pocas semanas de la gesta en Badajoz, el entrenador Manolo Jiménez no renovaba y se traía a un técnico reconocido en España como era Iván Brzic.
Fueron demasiados los fichajes que fueron llegando al Hércules para lograr la consolidación en la élite. El inicio fue demoledor y supuso el cese inmediato del técnico yugoslavo en la undécima jornada (una victoria en la jornada inicial, un empate y nueve derrotas).
Quique Hernández regresaba a Alicante para salvar la "patata caliente". Con él llegó un atisbo de reacción que llevó al Hércules, tras el 2-3 en el Camp Nou y el 1-0 frente al Real Valladolid, a colocarse fuera de puestos de descenso directo. Otra mala racha volvió a hundir al equipo blanquiazul y, desde entonces, no salió de puestos de descenso. Sendos 5-0 fueron determinantes en el funesto descenso a Segunda pues cortaron rachas que hubiesen salvado al equipo. Con tres semanas de antelación el descenso se certificó y sólo quedó salvar la honrilla. El triunfo ante el Athletic de Bilbao (3-2) fue el último partido jugado por el Hércules en Primera.
A pesar de haber intentado salvar la categoría, Quique Hernández quedó "tocado" para la directiva; un discreto inicio y unos gritos ante el Lleida en la jornada previa acabaron con el técnico de Anna fuera del Hércules. David Vidal llegó con su aureola de peculiar motivador. Durante unas semanas se llegó a palpar el sueño del ascenso (inolvidable aquel 4-0 a Las Palmas con golazo inolvidable de Alex Pascual desde su casa prácticamente) pero las circunstancias extradeportivas abortaron cualquier sueño de recuperar la élite.
La temporada 1998/99 se planteó como la del salto a Primera. Los fichajes, aparte de aquel Sergio Egea que, por entonces llamaba la atención, daban ilusión a medias pues, detrás, quedaba presente en el ambiente la ausencia de Manolo Alfaro (fichado por el Villarreal) o el portazo dado a Rodríguez.
En la octava jornada, el técnico hispanoargentino era destituido tras la derrota ante el Orense (0-2). El período de Perico Alonso fue breve e innecesario-se perdió el tiempo en esas jornadas-. A falta de dieciséis jornadas llegó Manolo Jiménez con el objetivo de salvar la categoría pero el equipo acabó descendiendo por méritos propios en un entorno extradeportivo muy cargado (tres entrenadores y tres presidentes). Lo único positivo fue el triunfo de aquella plantilla juvenil que logró el campeonato de División de Honor y el consecuente salto hacia el primer equipo.
El periplo en Segunda B fue tan tedioso y largo como en la anterior época de miserias. El primer año acabó con una promoción de ascenso frustrante tras lograr alcanzarla en la última jornada de Liga-atrás quedaba una competición que lideró a lo largo de buena parte de ésta. Manolo Jiménez fue cesado en la tercera jornada de promoción. De esa temporada queda el recuerdo de la aparición del empresario alicantino Enrique Ortiz en el accionariado y la decisión de instar una suspensión de pagos.
La segunda temporada quedó marcada por dos historias que no vaticinaban nada positivo para el Hércules: el sufrimiento para salvar la existencia del club una noche de julio de 2000 y el ascenso del Alicante al final de dicha temporada. Por medio queda la enésima crisis deportiva que, en esta ocasión se saldó con la destitución de Miquel Corominas en la jornada 19ª y la presencia de Joaquín Carbonell en el banquillo para salvar la difícil papeleta.
Desde la temporada 2001/02 hasta la del ascenso fue un constante mosqueo entre herculanos y alicantinistas. Se tuvo que compartir el estadio a causa de que el Campo del Alicante no reunía las condiciones necesarias para jugar en Segunda B. A causa de que el Rico Pérez era municipal, se pidió al ayuntamiento jugar en él, a lo que el ayuntamiento accedió. Las constantes críticas hacia los alicantinistas, los enfados periódicos entre ambos cuerpos técnicos fueron habituales hasta el ascenso herculano.
En la tercera temporada (2001/02), el tema Alicante sirvió de espolón para el equipo blanquiazul, que, salvo unas pocas jornadas tras el cese de Álvaro Pérez, estuvo en puestos de promoción pero, al llegar a esta competición definitiva para el ascenso, un potente Terrassa se alzaba a Segunda tras ganar los seis encuentros de dicha liguilla.
Miñambres comenzaba la temporada 2002/03 sin confianza por parte de la afición y de la directiva. El equipo estuvo merodeando por los puestos mediocres de la tabla clasificatoria salvo esporádicas rachas como aquella de quince partidos sin perder diez de los cuales fueron empates, o, en algunos casos, con ultimátum hacia el técnico maragato.
Aunque se ganó de forma contundente algunos partidos (0-5 en el Mini Estadi o el 0-4 en Paterna) dos victorias están encima del resto y logradas tras el cese de Felipe Miñambres y la irrupción de Josip Višnjić en el banquillo herculano: la victoria ante el Alicante (1-3) con una avioneta sobrevolando el estadio con el anuncio y la proclama herculana "Rico Perez Herculano" y el no menos importante 1-2 en el Nuevo Castalia y que rompía la racha de imbatibilidad sin perder del Castellón.
En la temporada 2003/04 llegaba Subirats al Hércules y, con él, José Carlos Granero. A pesar del "subidón" de ilusión, no tardaría en bajarse los humos. Durante toda la primera vuelta jugada en el Rico Pérez no logró ganar ni un sólo encuentro. En la jornada 18ª un tanto de Kike Mateo (Lorca) pudo dejar fuera del banquillo herculano al técnico pero una decisión rápida de Subirats evitó el cese mediante el fichaje de varios jugadores en el invierno de 2003 (entre ellos se destaca la presencia de Álvaro Cámara).
La segunda vuelta se saldó de forma más normal, si bien flojeó en los momentos decisivos. Para el mal recuerdo la escasa afluencia en los tres últimos encuentros. Esta temporada se perdió en casa ante el Alicante por un contundente 0-3, demostrando que la historia no ayuda a ser mejor equipo.
La temporada 2004/05 empezaba con muy mal pie. Un viernes trágico, el 23 de julio, con el partido contra el Barcelona programado para celebrar el trigésimo aniversario, se daba la mala noticia: la muerte de Humberto Núñez.
Con el estigma Granero de por medio, la inestabilidad deportiva herculana está presente hasta bien iniciado el año 2005. El equipo comienza a creer en la gesta tras comenzar una racha que lo lleva hacia arriba, empezando en febrero por la victoria in extremis ante el Alicante (1-2) y acaba en su clasificación matemática ante el Espanyol B, en la jornada 36ª, allá por mayo de 2005. La promoción fue un paseo tras eliminar, en una final anticipada, al Ceuta (0-1 allí, 2-0 en Alicante) y sellar el ascenso en Alcalá (1-3).
Ahora, en Segunda, aspira a regresar a Primera.